Los catamaranes de Messi se lucen en el Port de Sitges
- Dario D'Atri
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- 8 dic 2025
- 8 Min. de lectura

Desde hace unos meses, quien pasea por los pantalanes del Port de Sitges–Aiguadolç puede toparse con una estampa que hasta hace poco parecía propia de Ibiza o de cualquier marina de superlujo del Mediterráneo: grandes catamaranes de charter de alta gama, impecables, listos para zarpar, algunos de ellos asociados nada menos que a Lionel Messi.
No es una casualidad ni un simple cambio de amarre. Detrás de esa foto hay una decisión estratégica: Med Cat Yachts, la empresa fundada y dirigida por Carlos Peris, ha elegido Sitges como base en la costa catalana para su flota y para su negocio de venta y gestión de catamaranes de lujo. Y con ellos llega también la marca ligada al universo del futbolista argentino: MIM Cat, la línea de catamaranes en charter vinculados a los hoteles MIM de Messi.
“De aquí ya no nos vamos a mover”, dice Peris, casi con alivio, cuando recuerda los últimos años de oficinas y bases cambiando entre Barcelona, Ibiza y distintos puertos. “Port de Sitges lo tiene todo”.
El puerto más “chic” cerca de Barcelona
Aunque nació en Barcelona, Peris se siente de esta costa. Ha navegado toda la vida en Vilanova, es socio del Club Nàutic de Vilanova y tiene con Sitges una relación entrañable. Pero la decisión de traer aquí la flota y la oficina no fue solo sentimental.
“Sitges es posiblemente el puerto de referencia más ‘chic’ cercano a Barcelona”, explica. “No es solo un parking de barcos como pueden ser otros puertos. Port de Sitges tiene caché, ambiente, restaurantes, vida. Es un puerto con encanto y la propia población de Sitges tiene algo especial respecto a otras localidades de la costa”.
Para alguien que vive de vender barcos —más del 70% de los ingresos de Med Cat Yachts proceden de la venta, y el resto del charter— el escenario donde enseñas un catamarán importa tanto como el barco en sí. Peris lo tiene clarísimo: “No es lo mismo enseñar un barco en un puerto algo deteriorado que traer al cliente aquí, subirlo a bordo de un catamarán bien cuidado y luego llevarlo a comer a los restaurantes del Port o a pasear por Sitges. El escenario es idóneo. Es un escaparate perfecto”.
El segundo argumento es igual de pragmático: Sitges no se apaga en invierno. Mientras otros destinos de charter se vacían en octubre, la ciudad mantiene un calendario constante de congresos, festivales, eventos corporativos y actividad cultural. Desde el puerto, Med Cat Yachts puede ofrecer salidas de day charter para empresas, grupos o incentivos durante todo el año.
“Tenemos flota suficiente como para montar un evento de 100 o 200 personas si hace falta”, apunta Peris. “La temporada alta la tenemos prácticamente llena; el reto, y ahí Sitges nos ayuda mucho, es dar vida a los barcos en temporada media y baja”.
El tercer argumento es de navegante: el microclima del Garraf. “En Sitges y Vilanova, por el macizo, muchas veces tenemos dos o tres grados más que en Barcelona y mejor tiempo. En pleno enero puedes navegar en manga corta. Para la vela, eso es oro puro”.
De venderlo todo para navegar a construir un imperio del catamarán
La historia personal de Carlos Peris ayuda a entender el ADN de Med Cat Yachts. En 2002 tomó una decisión que muchos sueñan y pocos ejecutan: vendió lo que tenía, compró un Fountaine Pajot Belize 43 y se fue a navegar. Durante tres años hizo doble temporada: Mediterráneo en verano, Caribe en invierno.
En 2004, mientras estaba en el Caribe, descubrió el que sería el primer gran giro de su vida profesional: el nacimiento de los catamaranes Sunreef. “Presentaron el primer Sunreef 74 y me pareció un producto interesantísimo. Contacté con ellos y me lancé a coger la distribución de la marca”, recuerda. Vendió el primer Sunreef 62 de composite que se fabricó, utilizado más tarde como barco de eventos y seguimiento de regatas.
A partir de ahí dejó de hacer doble temporada y se centró en la venta de catamaranes: primero Sunreef, después Nautitech, Fountaine Pajot, Catana… hasta llegar a Bali, la marca creada por Olivier Poncin, que Med Cat Yachts incorporó cuando apenas llevaba dos años de vida y que hoy se ha convertido en una de las referencias del mercado.
“Con Bali hemos vivido el crecimiento desde casi el principio”, explica Peris. “Es un producto muy innovador y muy equilibrado en prestaciones, precio y confort. Sobre todo en esloras pequeñas y medias, creo que hoy es una de las mejores opciones que hay en el mercado”.
Hoy Med Cat Yachts es distribuidor exclusivo para España y Andorra de Sunreef, Bali y Catana, y complementa esa oferta con marcas de motor como Fjord, Bluegame o Saxdor desde la oficina en el Port de Sitges. Pero más que un simple distribuidor, Peris ha construido un modelo integral: vende el catamarán, lo entrega, lo gestiona y, si el armador quiere, hace que el barco “trabaje” en charter.
El modelo mixto: tu barco, pero en movimiento
El corazón del modelo Med Cat Yachts es el programa mixto armador + charter. El esquema es sencillo: el cliente compra un catamarán, y la empresa se encarga de integrarlo en una flota gestionada profesionalmente para alquiler, con el objetivo de generar ingresos, controlar la depreciación y mantener el barco en perfecto estado.
“Los catamaranes son un producto ideal para charter: espaciosos, cómodos, perfectos para familias y grupos”, dice Peris. “Eso hace que el argumento de meter el barco en un programa de charter sea muy fuerte. El armador tiene su barco, pero no está parado diez meses al año”.
El dato lo resume bien: aproximadamente un 70% de los ingresos de Med Cat Yachts procede de la venta, un 30% del charter, pero es el charter el que se lleva “casi el 70% de la estructura”.
Es un negocio exigente, con mucha logística, mucha tripulación, mantenimiento, atención al cliente. En temporada alta, la empresa pasa de unos 10 empleados fijos a 40 o 50 personas, incluyendo patrones, hostesses y chefs.
Aun así, para Peris el charter es irrenunciable: “Sin charter sería imposible tener diez barcos en stock para enseñar. El charter nos da visibilidad, nos permite que se vean, se prueben, se vivan los barcos. Y eso vende”.
Messi, MIM y tres Bali 5.4 en el Mediterráneo
En ese contexto aparece el nombre que acapara todos los titulares: Lionel Messi. La relación, curiosamente, empezó como tantas otras: con un alquiler de barco en verano. “Durante tres o cuatro años le organizábamos las vacaciones en Ibiza”, recuerda Peris. “Siempre venía con su familia y amigos, así que mínimo eran dos barcos: uno grande y otro de apoyo. Era una relación puramente comercial”.
Hasta que un día, Messi les dijo una frase que lo cambió todo: “Me gusta cómo trabajáis, quiero hacer algo con vosotros”.
A partir de ahí, Med Cat Yachts le propuso un proyecto más ambicioso: invertir en una pequeña flota de catamaranes dedicados a charter de lujo, gestionados al 100% por el equipo de Peris, bajo una marca conectada con su universo hotelero MIM.
Así nace la línea de catamaranes que hoy se identifica ya como MIM Cat. “Tres catamaranes Bali 5.4, con un estándar de servicio muy por encima de la media y una experiencia a bordo pensada para un cliente que busca algo más que “una semana de charter”, explica Peris.
“En los barcos de Leo llevamos tres personas de tripulación: capitán, chef y hostess”, detalla Peris. “Van muy bien equipados: todos los toys, seabobs, foils, paddles, un tender con 60 caballos para hacer wakeboard… Hemos ido un paso más allá de lo habitual en este tipo de barcos. La idea es ofrecer un charter realmente premium”.
La sociedad con Messi se gestiona a través de su family office, que es quien valida los proyectos y con quien se cierran los números. Pero la relación personal existe, y en Med Cat Yachts no descartan ver al futbolista algún día paseando por los pantalanes de Aiguadolç.
En el horizonte, además, hay un nuevo paso: un Sunreef 88 de la nueva gama, encargado ya y con previsión de presentarse en el Salón de Cannes de 2026. “No estará operativo para el próximo verano, será para el siguiente”, matiza Peris. Será, en todo caso, una de las piezas estrella del catálogo.
Adiós Caribe, hola Sitges
Durante años, parte de la flota de Med Cat Yachts cruzaba el Atlántico cada otoño para hacer temporada en el Caribe. Era la manera de mantener los barcos activos todo el año. Pero el contexto ha cambiado.
“Cada vez es menos atractivo a nivel de rentabilidad”, reconoce Peris. “Los gastos se multiplican y no vendes más caro que aquí, a veces incluso más barato. Y además el cambio climático está complicando las travesías: los alisios llegan más tarde, los huracanes se quedan en medio del Atlántico…”.
La empresa ha decidido reducir riesgos y concentrar el negocio en el Mediterráneo. La operación fuerte de verano se mantiene en Andratx (Mallorca), desde donde operan hacia Ibiza y Menorca, y la base de invierno y temporada media se instala en Sitges.
Aquí el Port de Sitges juega un papel central no solo por su encanto, sino porque permite algo que a nivel operativo es clave: tener los barcos en movimiento también en invierno.
“Un barco parado es lo peor que hay”, dice Peris con la naturalidad de quien ha pasado demasiadas horas arreglando cosas justo antes de zarpar. “Cuando se queda meses sin moverse, luego empiezas la temporada y nada va, todo falla. Nuestra idea es que los barcos estén operativos todo el año, bien cuidados, bien mantenidos. Y Sitges nos permite eso”.
Hoteles, experiencias y sinergias en clave MIM / Meliá
La conexión Messi–Med Cat Yachts no se limita al mar. En Sitges, la novedad de esta temporada es que la gestión de los hoteles MIM ha pasado del grupo Majestic al grupo Meliá, lo que abre —en palabras de Peris— “un campo de juego mucho más grande”. Donde antes había un hotel, ahora hay tres bajo el paraguas de Meliá y MIM en Sitges.
“La idea es clara: queremos que los barcos sean una extensión de los hoteles”, explica. Eso se traducirá en experiencias exclusivas para clientes alojados en los hoteles, diseñadas conjuntamente: salidas de navegación de medio día o día completo; experiencias de dormir a bordo (“sleep aboard”), cenas privadas con chefs del hotel cocinando en el barco, programas específicos para congresos y eventos corporativos.
Un cliente de cualquiera de los hoteles puede bajar andando hasta el Port de Sitges, o llegar en un transfer, y embarcarse en una experiencia completamente alineada con la marca MIM / Meliá pero en un contexto distinto: la cubierta de un catamarán frente a la costa de Sitges.
Menos barcos, más grandes… y uno de Messi fijo en Sitges.
Actualmente Med Cat Yachts gestiona alrededor de 20 barcos, la mayoría catamaranes. Sin embargo, la hoja de ruta para la temporada 2025–2026 no pasa por crecer en número, sino por concentrarse en menos unidades, más grandes y más rentables.
“La idea es quedarnos con diez grandes catamaranes y añadir dos embarcaciones rígidas Saxdor, de 27 y 32 pies, orientadas al day charter”, explica Peris. “Queremos trabajar con esloras de 50 pies para arriba”.
De esos 12 barcos, entre tres y cuatro se quedarán de forma fija en el Port de Sitges–Aiguadolç, disponibles tanto para charters clásicos como para eventos y experiencias vinculadas a los hoteles. El resto estará posicionado en Andratx. Dentro de esa flota estarán también los tres catamaranes de Messi, con la previsión de dejar uno basado en Sitges y los otros dos en Mallorca.
Es, en el fondo, una apuesta por la especialización en el segmento alto del mercado: menos volumen, más valor añadido; menos dispersión geográfica, más foco en dos polos claros —Sitges y Baleares— conectados entre sí.
Sitges, nuevo eje del lujo náutico en el Mediterráneo occidental
La llegada de Med Cat Yachts y de los catamaranes de Messi al Port de Sitges–Aiguadolç no es solo una anécdota para curiosos. Marca un punto de inflexión en la posición del puerto dentro del mapa náutico del Mediterráneo occidental.
Sitges deja de ser únicamente un puerto con encanto para convertirse, además, en base de una de las flotas de catamaranes de lujo más importantes de España, escaparate de marcas como Sunreef y Bali, y plataforma de experiencias diseñadas junto a uno de los grupos hoteleros más potentes del mundo bajo el paraguas de la marca MIM.
Peris lo resume con una mezcla de oficio y entusiasmo: “Sitges nos permite cerrar el círculo: vender barcos, gestionarlos, hacerlos trabajar todo el año y, además, hacerlo en un entorno que encaja perfectamente con el tipo de cliente al que nos dirigimos. Si a eso le sumas el microclima, los hoteles, la vida cultural y el hecho de que aquí estén también los barcos de Leo… creo que este puerto va a dar mucho que hablar en los próximos años”.











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