Dani Anglada,primer regatista invidente que compite en un Campeonato patín de vela
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• El patinista del Club Nàutic El Masnou, apoyado por el Port Masnou, vuelve a sorprender al medirse, en una regata oficial y no de vela adaptada, con cerca de un centenar de embarcaciones que disputaron el Campeonato de Catalunya de patí a vela.
• Tras la medalla de plata en el primer Campeonato del Mundo de Vela Inclusiva de Omán 2025, Anglada firma un nuevo hito: no solo navegar, sino competir y regatear en la Segunda Categoría de la clase.
Dani Anglada Pich se ha convertido en el primer regatista invidente que compite en un Campeonato de Cataluña de patín de vela (patí català). En la 88ª edición de la prueba —disputada en la playa de Sant Salvador, en El Vendrell, en el año del centenario del patín de vela y con cerca de un centenar de regatistas de primera y segunda categorías—, Anglada tomó la salida en la Segunda Categoría a bordo de un patín adaptado a su discapacidad visual, una embarcación que navega tripulada por Dani Anglada y un navegante guía.
“La primera vez en la historia que la clase de patí incorpora a un atleta invidente”, resume el propio regatista, que vivió la cita como un salto cualitativo respecto a todo lo anterior: “Yo he aprendido a navegar como ciego, pero ahora estoy aprendiendo a competir como ciego”.
APRENDER A COMPETIR COMO CIEGO
Para Anglada, el reto fue mucho más que completar el recorrido. Competir, dice, lo cambia todo. “Cambia en regata todo: la técnica, los roles, que todo salga perfecto”, explica. Sin la referencia de la vista, la concentración se desplaza hacia la voz de su guía: “Tengo que estar mucho más presente y atento a las instrucciones que a las sensaciones del viento y el mar; son nuevos sentimientos para competir de la mejor forma”.
Esa escucha extrema convierte la regata en una experiencia sensorial distinta. “Es distinta toda la navegación en regata: la tensión de las escotas, el sonido del agua en el casco”, describe. Y de ahí extrae sus principales aprendizajes: “Paciencia y tranquilidad. No dejar que la emoción me domine”. A todo ello suma una emoción que no es técnica, sino de pertenencia: “Es la primera vez que en casa me abren las puertas”.
DE UN ACCIDENTE A BORDO AL PODIO MUNDIAL
Anglada perdió la visión a raíz de un accidente a bordo de un barco. En lugar de alejarlo del mar, aquella pérdida acabó devolviéndolo a él: encontró en la vela una forma de seguir adelante y, con el tiempo, una causa. De esa convicción nació Yes We Sail, la asociación con la que ha convertido su historia personal en un proyecto colectivo de vela inclusiva.
El camino ha estado jalonado de hitos difíciles de imaginar. En julio de 2025 se convirtió en la primera persona invidente en circunnavegar en solitario la isla de Wight: más de trece horas de navegación ininterrumpida en un patín catalán adaptado, sin asistencia técnica tradicional. Pocos meses después llegó la gesta que cambió la escala de su proyecto: la medalla de plata en el primer Campeonato del Mundo de Vela Inclusiva (World Sailing Inclusion Championships), celebrado en Omán entre el 30 de noviembre y el 8 de diciembre de 2025, con 55 participantes de 37 países y organizado por World Sailing como paso clave para devolver la vela al programa paralímpico.
Frente a tripulaciones británicas que llevaban más de quince años navegando juntas, el equipo español apenas pudo entrenar dos días en aguas omaníes. “Los ingleses aún nos están preguntando cómo lo hemos hecho”, recuerda Dani. Solo les superó el británico GBR B2.
UNA EMBARCACIÓN SIN TIMÓN, GOBERNADA POR LOS PESOS Y LAS MANIOBRAS
En el patín adaptado, Anglada gobierna la embarcación junto a una persona guía vidente que le canta los rumbos, le marca la táctica y le advierte de la posición de los rivales —si hay embarcaciones más cerca o más lejos—. En esta ocasión, esa función la asumió la regatista Mónica Azón —olímpica, bicampeona mundial de Yngling y comodoro del Club Nàutic El Masnou— durante el primer fin de semana, y Lourdes Azón, corredora de patí català, durante el segundo.
El patín de vela es una embarcación sin timón que se gobierna únicamente con los pesos y las maniobras de su tripulación. En el caso de Anglada, son dos navegantes quienes, mediante el trimado de las velas y del palo, consiguen que el patín navegue en ceñida, en través y en popa, y pueda competir en recorridos de triángulos de boyas como los de un campeonato oficial.
“Navegar con Dani en patí català, después de haberlo acompañado en el Mundial de Omán, es un paso más para aprender cosas que, como atleta de élite, nunca había imaginado”, señala Mónica Azón, que reivindica el deporte como herramienta de inclusión: “Tenemos que hacer que nuestro deporte sea totalmente inclusivo”.
EL EJEMPLO DE YES WE SAIL: QUE NADIE SE QUEDE EN TIERRA
Anglada impulsa Yes We Sail desde el Port Masnou —donde entrena habitualmente— y con el respaldo del Club Nàutic El Masnou, dos entidades que han hecho de la inclusión una apuesta estratégica. Su objetivo va mucho más allá de los resultados. “Hemos logrado hacer entender que se puede. Cuando las cosas se hacen con cabeza, no hay límites”, afirma. Y lo proyecta hacia los demás: “Quiero que haya más personas que puedan hacerlo; es mi objetivo”.
LO QUE VIENE
El calendario no se detiene. Por delante tiene el segundo Campeonato del Mundo de Vela Inclusiva, que se disputará en octubre en Portugal, y, a medio plazo, el gran objetivo de devolver la vela adaptada a los Juegos Paralímpicos de Brisbane 2032 (Australia).
Dani Anglada perdió la visión, pero encontró una forma de seguir navegando. Sigue demostrando que muchos límites son más mentales que reales.



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